Existen signos, y cuáles, de la presencia de la acción diabólica?
¿Cuáles son los medios de defensa contra tan insidioso peligro?
PRESENCIA DE LA ACCIÓN DEL MALIGNO
La respuesta a la primera pregunta impone mucha cautela, aunque los signos del maligno parecen a veces evidentes (cf. Tertu1iano, Apol 23). Podremos suponer su siniestra acción allí:
donde la negación de Dios es radical, sutil y absurda,
donde la mentira se afirma, hipócrita y potente, contra la verdad evidente,
donde el amor queda apagado por un egoísmo frío y cruel,
donde el Nombre de Cristo se impugna con un odio consciente y rebelde (cf. 1° Cor 16,22; 12,3),
donde el espíritu del Evangelio es adulterado y desmentido,
donde la desesperación se afirma como última palabra, etc.
Pero es un diagnóstico demasiado amplio y difícil, que no osamos ahora profundizar y dar por auténtico, pero que sin embargo no carece de dramático interés para todos, y al cual la literatura moderna ha dedicado también páginas famosas (cf. por ejemplo las obras de Bernanos, estudiadas por Ch. Moeller, Littérature du XX Siècle, I, págs. 397 ss.; P. Macchi "Il volto del male in Bernanos"; cf. además "Satán", Études Carmélitaines, DDB, 1948). El problema del mal sigue siendo uno de los más grandes y permanentes para el espíritu humano, incluso después de la victoriosa respuesta que le da Jesucristo: "Nosotros sabemos, escribe el evangelista san Juan, que somos (nacidos) de Dios, y que el mundo entero está bajo el maligno" (1° Jn 5,19).
LA DEFENSA DEL CRISTIANO
A la segunda pregunta: ¿Qué defensa, qué remedio oponer a la acción demoníaca?, la respuesta es más fácil de formular, aunque sea difícil de poner en práctica. Podríamos decir: todo lo que nos defiende del pecado nos separa, por eso mismo, del enemigo invisible. La gracia es la defensa decisiva. La inocencia asume un aspecto de fortaleza.
Y todos recordamos además en qué gran medida la pedagogía apostólica ha simbolizado en la armadura de un soldado las virtudes que pueden hacer invulnerable al cristiano (cf. Rom 13,12; Ef 6,11-14.17; 1° Tes 5,8). El cristiano debe ser militante; debe vigilar y ser fuerte (1° Pe 5,8), y a veces debe recurrir a algún ejercicio ascético especial para alejar determinadas incursiones diabólicas; Jesús nos lo enseña indicando como remedio "la oración y el ayuno" (Mc 9,29). Y el Apóstol sugiere la línea maestra a seguir: "No te dejes vencer por el mal, antes vence al mal con el bien" (Rom 12,21; Mt 13,29).
Con conciencia, pues, de las adversidades presentes en las que hoy se encuentran las almas, la Iglesia, el mundo, intentaremos dar sentido y eficacia a la acostumbrada invocación de nuestra principal oración:
"¡Padre nuestro... líbranos del mal!"
Que a ello ayude también nuestra bendición apostólica.
fuente http://uncioncatolica.blogspot.com/2010/10/aprendamos-reconocer-la-accion-del.html
jueves, 14 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Las Doce Promesas del Sagrado Corazón
En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:
* Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
* Les daré paz a sus familias.
* Las consolaré en todas sus penas.
* Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
* Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
* Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
* Las almas tibias se volverán fervorosas.
* Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
* Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
* Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
* Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
* Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.
Fuente ewtn
* Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
* Les daré paz a sus familias.
* Las consolaré en todas sus penas.
* Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
* Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
* Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
* Las almas tibias se volverán fervorosas.
* Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
* Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
* Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
* Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
* Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.
Fuente ewtn
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Las Doce Promesas del Sagrado Corazón
domingo, 12 de junio de 2011
Los 7 Dones del Espiritu Santo
Los dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales infundidos por Dios en las potencias del alma para recibir y secundar con facilidad las mociones del propio Espíritu Santo al modo divino o sobrehumano.
Los dones son infundidos por Dios. El alma no podría adquirir los dones por sus propias fuerzas ya que transcienden infinitamente todo el orden puramente natural. Los dones los poseen en algún grado todas las almas en gracia. Es incompatible con el pecado mortal.
El Espíritu Santo actúa los dones directa e inmediatamente como causa motora y principal, a diferencia de las virtudes infusas o teologales que son movidas o actuadas por el mismo hombre como causa motora y principal, aunque siempre bajo la previa moción de una gracia actual.
Los dones perfeccionan el acto sobrenatural de las las virtudes infusas.
Por la moción divina de los dones, el Espíritu Santo, inhabitante en el alma, rige y gobierna inmediatamente nuestra vida sobrenatural. Ya no es la razón humana la que manda y gobierna; es el Espíritu Santo mismo, que actúa como regla, motor y causa principal única de nuestros actos virtuosos, poniendo en movimiento todo el organismo de nuestra vida sobrenatural hasta llevarlo a su pleno desarrollo.
corazones.org
Los dones son infundidos por Dios. El alma no podría adquirir los dones por sus propias fuerzas ya que transcienden infinitamente todo el orden puramente natural. Los dones los poseen en algún grado todas las almas en gracia. Es incompatible con el pecado mortal.
El Espíritu Santo actúa los dones directa e inmediatamente como causa motora y principal, a diferencia de las virtudes infusas o teologales que son movidas o actuadas por el mismo hombre como causa motora y principal, aunque siempre bajo la previa moción de una gracia actual.
Los dones perfeccionan el acto sobrenatural de las las virtudes infusas.
Por la moción divina de los dones, el Espíritu Santo, inhabitante en el alma, rige y gobierna inmediatamente nuestra vida sobrenatural. Ya no es la razón humana la que manda y gobierna; es el Espíritu Santo mismo, que actúa como regla, motor y causa principal única de nuestros actos virtuosos, poniendo en movimiento todo el organismo de nuestra vida sobrenatural hasta llevarlo a su pleno desarrollo.
corazones.org
domingo, 5 de junio de 2011
El Fin del Mundo
Es común pensar que el Fin de los tiempos, el Juicio final, la Parusía y el Fin del mundo son lo mismo, pero no es así. Tal es la confusión de términos, que a un pastor protestante, de nombre Harold Camping, líder de una secta neo-pentecostal anglo-sajona de California, Estados Unidos, se le ocurrió afirmar que el Fin del mundo ocurriría el pasado 21 de mayo, pero al día siguiente, no teniendo cómo celebrar el éxito de su razón (gracias a Dios), afirmó que se equivocó un poco en sus cálculos y que el Fin del mundo ocurrirá el próximo 21 de octubre.
El verdadero fin del mundo tendrá lugar, es indubitable, pues sería ocioso afirmar que el mundo es eterno, cuando que eterno sólo es Dios, y el mundo sólo forma parte de su obra creadora. Jesucristo lo anuncia cuando afirma “Estaré con ustedes todos los días hasta el fin de mundo”, y la ciencia conoce que el universo está en expansión, que en algún momento dejará de expandirse para luego iniciar un proceso de contracción, que las estrellas tienen una vida determinada, y que el sol, como todas, dejará de arder cuando implosione y absorba a la Tierra y a los demás planetas de su Sistema, para luego explotar y diseminarse por gran parte del universo. Hoy sabemos mucho, como se ve, pero lo que no sabemos todavía es cuándo sucederá.
El fin del mundo estará señalado previamente por varios acontecimientos que la sagrada Escritura describe claramente. Primero tendrá que iniciar el Fin de los Tiempos; de los tiempos que conocemos, del Tiempo de los gentiles, de la Iglesia, del Tiempo de la plenitud o de la Plenitud de los tiempos; un Tiempo que inició en la noche de Navidad, con el nacimiento de Cristo, y que tampoco es un tiempo eterno, pues, por principio, el tiempo es lo más opuesto a la eternidad.
Hacia el Fin de los tiempos ya se habrá edificado el nuevo Templo de Salomón, en Jerusalén, y habrá de manifestarse el Anticristo, un personaje de carne y hueso, líder civil o militar, que gobernará sobre varias naciones y que logrará un tratado de paz en favor de Israel, que para entonces lo alabará como el mesías que espera. Estos sucesos ocurrirán en medio de una Gran Tribulación por la que la humanidad estará pasando, momento en el que el Anticristo se lanzará también contra Israel, suprimirá el sacrificio en el Templo y vendrá la conversión de los judíos con el razonamiento de que “si este no es el mesías, entonces es Aquel a quien crucificamos siglos atrás”, un razonamiento que les hará llamar a Cristo: “Ven Señor Jesús” y Él retornará en la Parusía, rodeado de sus ángeles, al llamado de su Pueblo y derrotará al Anticristo, con el soplo de su aliento, en la batalla final de Armagedón.
Luego de esta Gran Tribulación, mediante la que será depurada, la humanidad habrá experimentado una conversión total a Dios. Entonces tendrá lugar el Juicio final en el que el Señor llamará a su derecha a sus corderos implementando un reinado de paz, de muchos siglos, con el resto de la humanidad que le será siempre fiel, un periodo de paz como no se conoce, en el que el hombre quedará liberado plenamente de la acción del demonio. Así lo afirma el Catecismo: “Al fin de los tiempos el Reino de Dios llegará a su plenitud. Después del Juicio final, los justos reinarán para siempre con Cristo, glorificados en cuerpo y alma, y el universo será renovado” (1042).
Luego del reinado de paz, traído por Cristo a la Tierra, ocurrirá el Fin del mundo, que no significa, tampoco, que sea el fin de la humanidad. El Catecismo lo explica así: “Ignoramos el momento de la consumación de la tierra y de la humanidad, y no sabemos cómo se transformará el universo. Ciertamente, la figura de este mundo, deformada por el pecado, pasa, pero se nos enseña que Dios ha preparado una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia y cuya bienaventuranza llenará y superará todos los deseos de paz que se levantan en los corazones de los hombres”. (1048).
Como se ve, la interpretación verídica de la Escritura es esperanzadora, no como la lectura protestante fundamentalista extremista de un pastor estadunidense que proclama que el regreso del Señor viene acompañado del fin del mundo. Así que todos tranquilos y felices, pero que toda esta confusión nos sirva para acudir al confesionario a reconciliarnos con este Dios tan amoroso, el Dios-Papá que Jesús nos dio a conocer. roberto@verycreer.com
Tomado de Verycreer.com Roberto Ofarrill
El verdadero fin del mundo tendrá lugar, es indubitable, pues sería ocioso afirmar que el mundo es eterno, cuando que eterno sólo es Dios, y el mundo sólo forma parte de su obra creadora. Jesucristo lo anuncia cuando afirma “Estaré con ustedes todos los días hasta el fin de mundo”, y la ciencia conoce que el universo está en expansión, que en algún momento dejará de expandirse para luego iniciar un proceso de contracción, que las estrellas tienen una vida determinada, y que el sol, como todas, dejará de arder cuando implosione y absorba a la Tierra y a los demás planetas de su Sistema, para luego explotar y diseminarse por gran parte del universo. Hoy sabemos mucho, como se ve, pero lo que no sabemos todavía es cuándo sucederá.
El fin del mundo estará señalado previamente por varios acontecimientos que la sagrada Escritura describe claramente. Primero tendrá que iniciar el Fin de los Tiempos; de los tiempos que conocemos, del Tiempo de los gentiles, de la Iglesia, del Tiempo de la plenitud o de la Plenitud de los tiempos; un Tiempo que inició en la noche de Navidad, con el nacimiento de Cristo, y que tampoco es un tiempo eterno, pues, por principio, el tiempo es lo más opuesto a la eternidad.
Hacia el Fin de los tiempos ya se habrá edificado el nuevo Templo de Salomón, en Jerusalén, y habrá de manifestarse el Anticristo, un personaje de carne y hueso, líder civil o militar, que gobernará sobre varias naciones y que logrará un tratado de paz en favor de Israel, que para entonces lo alabará como el mesías que espera. Estos sucesos ocurrirán en medio de una Gran Tribulación por la que la humanidad estará pasando, momento en el que el Anticristo se lanzará también contra Israel, suprimirá el sacrificio en el Templo y vendrá la conversión de los judíos con el razonamiento de que “si este no es el mesías, entonces es Aquel a quien crucificamos siglos atrás”, un razonamiento que les hará llamar a Cristo: “Ven Señor Jesús” y Él retornará en la Parusía, rodeado de sus ángeles, al llamado de su Pueblo y derrotará al Anticristo, con el soplo de su aliento, en la batalla final de Armagedón.
Luego de esta Gran Tribulación, mediante la que será depurada, la humanidad habrá experimentado una conversión total a Dios. Entonces tendrá lugar el Juicio final en el que el Señor llamará a su derecha a sus corderos implementando un reinado de paz, de muchos siglos, con el resto de la humanidad que le será siempre fiel, un periodo de paz como no se conoce, en el que el hombre quedará liberado plenamente de la acción del demonio. Así lo afirma el Catecismo: “Al fin de los tiempos el Reino de Dios llegará a su plenitud. Después del Juicio final, los justos reinarán para siempre con Cristo, glorificados en cuerpo y alma, y el universo será renovado” (1042).
Luego del reinado de paz, traído por Cristo a la Tierra, ocurrirá el Fin del mundo, que no significa, tampoco, que sea el fin de la humanidad. El Catecismo lo explica así: “Ignoramos el momento de la consumación de la tierra y de la humanidad, y no sabemos cómo se transformará el universo. Ciertamente, la figura de este mundo, deformada por el pecado, pasa, pero se nos enseña que Dios ha preparado una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia y cuya bienaventuranza llenará y superará todos los deseos de paz que se levantan en los corazones de los hombres”. (1048).
Como se ve, la interpretación verídica de la Escritura es esperanzadora, no como la lectura protestante fundamentalista extremista de un pastor estadunidense que proclama que el regreso del Señor viene acompañado del fin del mundo. Así que todos tranquilos y felices, pero que toda esta confusión nos sirva para acudir al confesionario a reconciliarnos con este Dios tan amoroso, el Dios-Papá que Jesús nos dio a conocer. roberto@verycreer.com
Tomado de Verycreer.com Roberto Ofarrill
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lunes, 23 de mayo de 2011
Siempre uno decide
Si bien hemos, comentado, el entorno de nuestras desiciones, se ven influenciadas, por el contexto, nuestra formacion, nuestras metas, prejuicios, habitos buenos o malos (virtudes o vicios), nuestra voluntad, nuestro correcto discernimiento, y aun mas por las influencias que pueda de algun modo manifestarse, del mundo sobrenatural, el mismo demonio, nuestro angel de la guarda o Dios en su providencia, al final la desicion de lo que hagamos siempre sera nuestra, somos los dueños de nuestros actos, y responsables de sus consecuencias, buenas o malas, y quizas la monotonia, la costumbre, o el no poner atencion, nos hacen hacer a veces las cosas en automatico, la verdad es que ese ejercicio de libertad, es nuestro a cada instante y con el viviremos toda la vida.
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sábado, 14 de mayo de 2011
Libre Albedrio
1. Libertad limitada, pero real
Y lo primero que pienso necesario asentar, a este respecto, es que cualquiera de nosotros, de nuestros amigos, alumnos o alumnas, de nuestros clientes o pacientes, de nuestros hijos o hijas es, en efecto, libre. Debe tener conciencia de ello, y asumir las posibilidades y los límites de esa propiedad. Hacerse responsable de su propia vida… porque está capacitado para hacerlo[1].
Pues, en rigor, posee libertad. Finita, limitada, múltiplemente restringida y variamente amenazada, si se quiere. Pero libertad, al fin y al cabo. Existen al menos algunas acciones que están en manos del hombre y de la mujer. Y, como intentaré mostrar, el número y la calidad de esas acciones pueden constantemente incrementarse, mediante el desarrollo de hábitos operativos buenos, de lo que tradicionalmente se ha conocido como virtudes.
Agustín de Hipona lo afirmó rotundamente al escribir que «ninguna cosa está tan en nuestro poder como la voluntad misma». Pero no hace falta acudir a su patrocinio. Estamos ante un hecho de experiencia, incluso de una experiencia elemental y básica: aunque acotada, tenemos libertad, dominio relativo sobre buena parte de nuestros propios actos —podemos, en definitiva y última instancia, realizarlos o no realizarlos— y, a través de ellos, sobre nuestro ser.
Solo cuando perdemos de vista sus límites, cuando pretendemos una libertad infinita, no creada, afloran multitud de aporías, que tienden a hacernos creer que el hombre no goza de esa libertad. Con otras palabras: únicamente la pretensión de una libertad absoluta, sobrehumana, nos conduce a sentir que no somos libres[2 ].
www.catholic.net
Y lo primero que pienso necesario asentar, a este respecto, es que cualquiera de nosotros, de nuestros amigos, alumnos o alumnas, de nuestros clientes o pacientes, de nuestros hijos o hijas es, en efecto, libre. Debe tener conciencia de ello, y asumir las posibilidades y los límites de esa propiedad. Hacerse responsable de su propia vida… porque está capacitado para hacerlo[1].
Pues, en rigor, posee libertad. Finita, limitada, múltiplemente restringida y variamente amenazada, si se quiere. Pero libertad, al fin y al cabo. Existen al menos algunas acciones que están en manos del hombre y de la mujer. Y, como intentaré mostrar, el número y la calidad de esas acciones pueden constantemente incrementarse, mediante el desarrollo de hábitos operativos buenos, de lo que tradicionalmente se ha conocido como virtudes.
Agustín de Hipona lo afirmó rotundamente al escribir que «ninguna cosa está tan en nuestro poder como la voluntad misma». Pero no hace falta acudir a su patrocinio. Estamos ante un hecho de experiencia, incluso de una experiencia elemental y básica: aunque acotada, tenemos libertad, dominio relativo sobre buena parte de nuestros propios actos —podemos, en definitiva y última instancia, realizarlos o no realizarlos— y, a través de ellos, sobre nuestro ser.
Solo cuando perdemos de vista sus límites, cuando pretendemos una libertad infinita, no creada, afloran multitud de aporías, que tienden a hacernos creer que el hombre no goza de esa libertad. Con otras palabras: únicamente la pretensión de una libertad absoluta, sobrehumana, nos conduce a sentir que no somos libres[2 ].
www.catholic.net
lunes, 9 de mayo de 2011
La libertad y los habitos
El ser humano, por el echo de tener inteligencia, y voluntad, puede elegir en libertad, la razon nos puede llevar a la conclusion, de que es lo mejor, la voluntad movera a que se efectue esa accion, sin embargo, como dicen del dicho al echo hay un trecho, y es que ni la voluntad ni la razon son perfectas, una por que no necesariamente actuara conforme a la razon, la otra por que no siempre tendra toda la informacion, y aun teniendola, se vera envuelta en la nublazon de la razon, que son los estimulos externos o propios de cada ser humano, sin embargo aun si uno logra mover la voluntad hacia los dictados de su razon, debera enfrentarse con las costumbres, habitos que en caso de ser malos (vicios), serviran como obstaculo para llegar a lo que se propone la razon y mueve la voluntad, pero si son habitos buenos (virtudes), allanaran el camino para realizar la accion ordenada por la razon y movida por la voluntad.
Todo este proceso es digamos el paso inicial de la libre voluntad de eleccion tema del libre albedrio, que tocaremos mas delante.
Todo este proceso es digamos el paso inicial de la libre voluntad de eleccion tema del libre albedrio, que tocaremos mas delante.
domingo, 8 de mayo de 2011
Habitos y virtudes
Las virtudes humanas
Entre esos valores humanos, ocupan un puesto preponderante las virtudes humanas. La palabra virtud, del latín virtus, igual que su equivalente griego, areté, significa "cualidad excelente", "disposición habitual a obrar bien en sentido moral". Puesto que se trata de una disposición o capacidad adquirida, por el ejercicio y el aprendizaje, de hacer lo que es moralmente bueno, la virtud es una cualidad de la voluntad que supone un bien para uno mismo o para los demás. Y en esto se distingue una virtud de cualquier otra disposición habitual, como por ejemplo la salud, la fuerza física o la inteligencia: en que "en un hombre virtuoso la voluntad es la que es buena".
Las fuentes de la doctrina sobre la virtud son Platón, Aristóteles y Tomás de Aquino, fiel comentador en este punto de las teorías aristotélicas. La virtud es, en Platón, el dominio de la parte racional del alma sobre la parte apetitiva (tendencia a lograr un fin sensible) y sobre la parte irascible (tendencia a evitar un daño sensible). Aristóteles desarrolla este esquema y sistematiza la doctrina de la virtud en el Libro II de la Ética a Nicómaco. El alma racional platónica es en Aristóteles la diánoia o razón discursiva en su función práctica (excluidas las funciones teóricas y productivas de la razón); el buen funcionamiento de esta razón supone la virtud dianoética de la prudencia, o phrónesis, la racionalidad práctica, y a ella incumbe el saber llevar una vida moralmente virtuosa.
La vida es moralmente virtuosa si se tiene el hábito de la virtud, "por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia"; la práctica habitual de las virtudes éticas, que consisten en un justo medio entre dos excesos, hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad. Por esto la ética no es sino el cumplimiento del fin del hombre. En esta misma línea, Tomás de Aquino distingue entre apetito natural, el de la comida, por ejemplo, sensitivo e impulsado por la imaginación o la sensación, y el racional, que es la determinación de la voluntad. El concepto aristotélico de virtud, fundamento de la ética, pasa con el Aquinate al mundo cristiano. A las virtudes morales de Aristóteles y a las principales o cardinales -así llamadas por San Ambrosio- que Platón menciona como fundamentales en La República, a saber: sophía, prudencia; andreia, fortaleza; sophrosine, templanza; y dikaiosyne, justicia, añade las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), que tienen por objeto a Dios.
Los hábitos
Tanto el bien como el mal obrar forman costumbres e inclinaciones en el espíritu; es decir, hábitos de obrar. A los buenos se les llama "virtudes"; y a los malos, "vicios". Un hábito bueno del espíritu es, por ejemplo, saber decidir sin precipitación y considerando bien las circunstancias. Un vicio, en cambio, en el mismo campo, es el atolondramiento, que lleva a decidir sin pensar y a modificar muchas veces y sin motivo las decisiones tomadas. Algo tan importante como lo que llamamos "fuerza de voluntad" no es otra cosa que un conjunto de hábitos buenos conseguidos después de haber repetido muchos actos en la misma dirección.Ésta es la regla de oro de la educación del espíritu: la repetición. Hay un pequeño caso que afecta a una parte importante de la humanidad y que nos ofrece un buen ejemplo: la hora de levantarse de la cama. Casi todos los hombres tenemos la experiencia de lo que supone en ese momento dejarse llevar por la pereza, y los que son más jóvenes la tienen de una manera más viva. Si, al sonar el despertador, uno se levanta, va creando la costumbre de levantarse, y, salvo que suceda algo como un cansancio anormal, resulta cada vez más fácil hacerlo. En cambio, si un día se espera unos minutos antes de dejar la cama, al día siguiente costará más esfuerzo; y si se cede, todavía más al día siguiente. Así hasta llegar a no oír el despertador.
www.ecojoven.com
Entre esos valores humanos, ocupan un puesto preponderante las virtudes humanas. La palabra virtud, del latín virtus, igual que su equivalente griego, areté, significa "cualidad excelente", "disposición habitual a obrar bien en sentido moral". Puesto que se trata de una disposición o capacidad adquirida, por el ejercicio y el aprendizaje, de hacer lo que es moralmente bueno, la virtud es una cualidad de la voluntad que supone un bien para uno mismo o para los demás. Y en esto se distingue una virtud de cualquier otra disposición habitual, como por ejemplo la salud, la fuerza física o la inteligencia: en que "en un hombre virtuoso la voluntad es la que es buena".
Las fuentes de la doctrina sobre la virtud son Platón, Aristóteles y Tomás de Aquino, fiel comentador en este punto de las teorías aristotélicas. La virtud es, en Platón, el dominio de la parte racional del alma sobre la parte apetitiva (tendencia a lograr un fin sensible) y sobre la parte irascible (tendencia a evitar un daño sensible). Aristóteles desarrolla este esquema y sistematiza la doctrina de la virtud en el Libro II de la Ética a Nicómaco. El alma racional platónica es en Aristóteles la diánoia o razón discursiva en su función práctica (excluidas las funciones teóricas y productivas de la razón); el buen funcionamiento de esta razón supone la virtud dianoética de la prudencia, o phrónesis, la racionalidad práctica, y a ella incumbe el saber llevar una vida moralmente virtuosa.
La vida es moralmente virtuosa si se tiene el hábito de la virtud, "por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia"; la práctica habitual de las virtudes éticas, que consisten en un justo medio entre dos excesos, hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad. Por esto la ética no es sino el cumplimiento del fin del hombre. En esta misma línea, Tomás de Aquino distingue entre apetito natural, el de la comida, por ejemplo, sensitivo e impulsado por la imaginación o la sensación, y el racional, que es la determinación de la voluntad. El concepto aristotélico de virtud, fundamento de la ética, pasa con el Aquinate al mundo cristiano. A las virtudes morales de Aristóteles y a las principales o cardinales -así llamadas por San Ambrosio- que Platón menciona como fundamentales en La República, a saber: sophía, prudencia; andreia, fortaleza; sophrosine, templanza; y dikaiosyne, justicia, añade las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), que tienen por objeto a Dios.
Los hábitos
Tanto el bien como el mal obrar forman costumbres e inclinaciones en el espíritu; es decir, hábitos de obrar. A los buenos se les llama "virtudes"; y a los malos, "vicios". Un hábito bueno del espíritu es, por ejemplo, saber decidir sin precipitación y considerando bien las circunstancias. Un vicio, en cambio, en el mismo campo, es el atolondramiento, que lleva a decidir sin pensar y a modificar muchas veces y sin motivo las decisiones tomadas. Algo tan importante como lo que llamamos "fuerza de voluntad" no es otra cosa que un conjunto de hábitos buenos conseguidos después de haber repetido muchos actos en la misma dirección.Ésta es la regla de oro de la educación del espíritu: la repetición. Hay un pequeño caso que afecta a una parte importante de la humanidad y que nos ofrece un buen ejemplo: la hora de levantarse de la cama. Casi todos los hombres tenemos la experiencia de lo que supone en ese momento dejarse llevar por la pereza, y los que son más jóvenes la tienen de una manera más viva. Si, al sonar el despertador, uno se levanta, va creando la costumbre de levantarse, y, salvo que suceda algo como un cansancio anormal, resulta cada vez más fácil hacerlo. En cambio, si un día se espera unos minutos antes de dejar la cama, al día siguiente costará más esfuerzo; y si se cede, todavía más al día siguiente. Así hasta llegar a no oír el despertador.
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jueves, 5 de mayo de 2011
Jugando con fuego
Las recientes revueltas en los paises arabes, organizadas "espontaneamente", desde las redes sociales, y el anuncio de los Estados Unidos de la muerte de Osama Bin Laden, por segunda vez, ya que como recordaremos, el 9 de abril del 2007 tambien lo dijo el presidente de paquistan, en ambos casos jamas se presentaron fotos, si embargo el rencor en el mundo arabe se siente, los organizadores de las protestas, en los paises arabes atravez de las redes sociales, son personas entrenadas, despues supuestamente la intervenciones extranjeras son para defender a los civiles, solo en aquellos paises que tienen pozos petroleros, como Libia, en Siria que no tienen petroleo, pues si que se maten. Cuidado pueden estar jugando con fuego.
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martes, 3 de mayo de 2011
Los ultimos tiempos
Los ultimos tiempos Segun Alberto Villasana
La mayoría de las personas identifica equivocadamente los “Últimos Tiempos” con el “Fin del Mundo”. Esto se debe no solo a que la palabra “último” evoca lo postrero y más remoto, sino a que en occidente prevaleció la interpretación post-agustiniana que no se explicaba la concreción de que Jesucristo vaya a reinar por “mil años” en este mundo.
La culpa es de San Agustín quien, en su obra “La Ciudad de Dios”, tratando de combatir la herejía de Cerinto, espiritualizó tanto el Reino de Cristo, que llevó a que sus intérpretes confundieran el Fin de los Tiempos con el Fin del Mundo, y el Reino de Cristo con el Cielo.
Cerinto imaginaba el Milenio como una serie interminable de fiestas y banquetes, lo cual en la Iglesia se llamó posteriormente “milenarismo craso” o “carnal”, y es precisamente lo que condena el Magisterio.
En la misma línea, la teología, pensando que un “milenarismo” radical podía llevar a cierto materialismo, puso más énfasis en la explicación de que el Reino de Cristo se desarrolla incoadamente en el interior del hombre y de que solo se realizará plenamente en el Cielo.
Pero ésta es precisamente una lectura materialista que tergiversa la interpretación en su conjunto siendo que, en el género apocalíptico, “mil años” significa lapso de tiempo “largo”, además de que existen pasajes paralelos que apuntan a la realización espacio temporal del Reino y de que no se ven razones para descartar que ese Reino pueda durar efectivamente mil años.
Por el contrario, los primeros Padres de la Iglesia concebían los Últimos Tiempos como el período de purificación que precede al retorno glorioso de Cristo, quien volverá para derrotar el mal y reinar en el mundo por un período de tiempo amplio.
En este sentido, los Últimos Tiempos son el periodo de la siega donde el trigo y la cizaña son separados después de haber crecido juntos a lo largo de la historia. Los Últimos Tiempos son la purificación global antes del Retorno de Cristo. Los Últimos Tiempos son el final de la historia humana como la conocemos hasta ahora, antes de que el mundo y la naturaleza humana sean completamente renovados, cumpliéndose así el designio original de Dios.
Las palabras de San Mateo “como no la ha habido ni la habrá jamás”, referidas a la Gran Tribulación (Mt 24, 21), infieren claramente que la historia humana continuará después de los Últimos Tiempos y que una purificación de este tipo no volverá a suceder.
Sorprendentemente, el Papa Juan Pablo II rescató la interpretación original cuando, en una de las primeras catequesis de este milenio (14-02-2001), al analizar el Apocalipsis a la luz del gran teólogo San Ireneo, Padre de la Iglesia del siglo II, explicó que la “recapitulación” de todas las cosas en Cristo se realizará en esta historia y en esta Tierra, si bien totalmente transformadas.
Dice el Papa, citando en algunas partes el propio Catecismo de la Iglesia Católica, “Al final de esta batalla, cantada en algunas páginas admirables por el Apocalipsis, Cristo cumplirá la «recapitulación» y quienes estén unidos a Él formarán la comunidad de los creyentes que ya no será herida por el pecado, por las manchas y por el amor propio que destruye y hiere la comunidad terrena de los hombres.”
Las palabras “comunidad de los creyentes” se refieren necesariamente a nuestra realidad espacio temporal, ya que en el Cielo no existe la virtud de la fe.
Como resultado de una hermenéutica errada, muchos esperan que la manifestación gloriosa de Jesucristo acontezca en coincidencia con el Fin del Mundo y el Juicio Final. Pero teológicamente eso está equivocado.
Según el Apocalipsis, el Juicio final y definitivo se dará, sí, al final de la historia humana, pero la Parusía o Retorno glorioso de Jesucristo se coloca al inicio de un largo período de paz y de bienestar universal, que es inaugurado por la condescendiente aparición del Señor de la historia al final de la Gran Tribulación, purificación global que sella los Últimos Tiempos.
En sentido amplio, podemos estar seguros de que los Últimos Tiempos comenzaron ya con el retorno de los judíos a la tierra prometida, hecho que fue profetizado cientos de años antes de Cristo (Ez 37:21). Lo que falta, es saber cuándo comienzan los últimos siete años de este periodo, los de la “Gran Tribulación” descrita por los profetas Daniel, Isaías, Zacarías, por los Sinópticos y por Pablo de Tarso.
En efecto, los acontecimientos de mayo de 1948 y la guerra de 1967 nos dieron la certeza de estar viviendo ya los Últimos Tiempos en sentido amplio, quedando únicamente por determinar el sentido estricto, es decir, el comienzo de la Gran Tribulación, comúnmente conocida como la “semana de Daniel” en la que un día corresponde a un año.
Fuente www.ultimostiempos.org
La mayoría de las personas identifica equivocadamente los “Últimos Tiempos” con el “Fin del Mundo”. Esto se debe no solo a que la palabra “último” evoca lo postrero y más remoto, sino a que en occidente prevaleció la interpretación post-agustiniana que no se explicaba la concreción de que Jesucristo vaya a reinar por “mil años” en este mundo.
La culpa es de San Agustín quien, en su obra “La Ciudad de Dios”, tratando de combatir la herejía de Cerinto, espiritualizó tanto el Reino de Cristo, que llevó a que sus intérpretes confundieran el Fin de los Tiempos con el Fin del Mundo, y el Reino de Cristo con el Cielo.
Cerinto imaginaba el Milenio como una serie interminable de fiestas y banquetes, lo cual en la Iglesia se llamó posteriormente “milenarismo craso” o “carnal”, y es precisamente lo que condena el Magisterio.
En la misma línea, la teología, pensando que un “milenarismo” radical podía llevar a cierto materialismo, puso más énfasis en la explicación de que el Reino de Cristo se desarrolla incoadamente en el interior del hombre y de que solo se realizará plenamente en el Cielo.
Pero ésta es precisamente una lectura materialista que tergiversa la interpretación en su conjunto siendo que, en el género apocalíptico, “mil años” significa lapso de tiempo “largo”, además de que existen pasajes paralelos que apuntan a la realización espacio temporal del Reino y de que no se ven razones para descartar que ese Reino pueda durar efectivamente mil años.
Por el contrario, los primeros Padres de la Iglesia concebían los Últimos Tiempos como el período de purificación que precede al retorno glorioso de Cristo, quien volverá para derrotar el mal y reinar en el mundo por un período de tiempo amplio.
En este sentido, los Últimos Tiempos son el periodo de la siega donde el trigo y la cizaña son separados después de haber crecido juntos a lo largo de la historia. Los Últimos Tiempos son la purificación global antes del Retorno de Cristo. Los Últimos Tiempos son el final de la historia humana como la conocemos hasta ahora, antes de que el mundo y la naturaleza humana sean completamente renovados, cumpliéndose así el designio original de Dios.
Las palabras de San Mateo “como no la ha habido ni la habrá jamás”, referidas a la Gran Tribulación (Mt 24, 21), infieren claramente que la historia humana continuará después de los Últimos Tiempos y que una purificación de este tipo no volverá a suceder.
Sorprendentemente, el Papa Juan Pablo II rescató la interpretación original cuando, en una de las primeras catequesis de este milenio (14-02-2001), al analizar el Apocalipsis a la luz del gran teólogo San Ireneo, Padre de la Iglesia del siglo II, explicó que la “recapitulación” de todas las cosas en Cristo se realizará en esta historia y en esta Tierra, si bien totalmente transformadas.
Dice el Papa, citando en algunas partes el propio Catecismo de la Iglesia Católica, “Al final de esta batalla, cantada en algunas páginas admirables por el Apocalipsis, Cristo cumplirá la «recapitulación» y quienes estén unidos a Él formarán la comunidad de los creyentes que ya no será herida por el pecado, por las manchas y por el amor propio que destruye y hiere la comunidad terrena de los hombres.”
Las palabras “comunidad de los creyentes” se refieren necesariamente a nuestra realidad espacio temporal, ya que en el Cielo no existe la virtud de la fe.
Como resultado de una hermenéutica errada, muchos esperan que la manifestación gloriosa de Jesucristo acontezca en coincidencia con el Fin del Mundo y el Juicio Final. Pero teológicamente eso está equivocado.
Según el Apocalipsis, el Juicio final y definitivo se dará, sí, al final de la historia humana, pero la Parusía o Retorno glorioso de Jesucristo se coloca al inicio de un largo período de paz y de bienestar universal, que es inaugurado por la condescendiente aparición del Señor de la historia al final de la Gran Tribulación, purificación global que sella los Últimos Tiempos.
En sentido amplio, podemos estar seguros de que los Últimos Tiempos comenzaron ya con el retorno de los judíos a la tierra prometida, hecho que fue profetizado cientos de años antes de Cristo (Ez 37:21). Lo que falta, es saber cuándo comienzan los últimos siete años de este periodo, los de la “Gran Tribulación” descrita por los profetas Daniel, Isaías, Zacarías, por los Sinópticos y por Pablo de Tarso.
En efecto, los acontecimientos de mayo de 1948 y la guerra de 1967 nos dieron la certeza de estar viviendo ya los Últimos Tiempos en sentido amplio, quedando únicamente por determinar el sentido estricto, es decir, el comienzo de la Gran Tribulación, comúnmente conocida como la “semana de Daniel” en la que un día corresponde a un año.
Fuente www.ultimostiempos.org
lunes, 2 de mayo de 2011
El Regalo del Beato Juan Pablo II
En una sencilla y bonita ceremonia, dentro de la eucaristia, el priemero de mayo se ha inscrito en el libro de los beatos el nombre de Juan Pablo II
Un beato es un difunto que mediante el proceso de beatificación ha sido nombrado así por el Papa en nombre de la Iglesia católica. El beato puede ser venerado en público en una región determinada, generalmente la región que pidió su beatificación. El término beato significa literalmente feliz (del latín beatus), o bienaventurado en sentido más amplio, aludiendo a la creencia de que esa persona está ya gozando del paraíso.
Muchos critican que la iglesia tenga santos y beatos, en realidad solo es el reconocimiento de personas como nosotros que han vivido de manera heroica una o varias virtudes, y que ya gozan de la prescencia de Dios, y en los cuales ya se puede pedir su interseccion a Dios, no es que nosotros no lo podamos hacer directamente,es solo reconocer con humildad que otros nos pueden ayudar,mas si estan mas cerca de Dios que nosotros.
Un beato es un difunto que mediante el proceso de beatificación ha sido nombrado así por el Papa en nombre de la Iglesia católica. El beato puede ser venerado en público en una región determinada, generalmente la región que pidió su beatificación. El término beato significa literalmente feliz (del latín beatus), o bienaventurado en sentido más amplio, aludiendo a la creencia de que esa persona está ya gozando del paraíso.
Muchos critican que la iglesia tenga santos y beatos, en realidad solo es el reconocimiento de personas como nosotros que han vivido de manera heroica una o varias virtudes, y que ya gozan de la prescencia de Dios, y en los cuales ya se puede pedir su interseccion a Dios, no es que nosotros no lo podamos hacer directamente,es solo reconocer con humildad que otros nos pueden ayudar,mas si estan mas cerca de Dios que nosotros.
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domingo, 1 de mayo de 2011
Maravillosas ¿coincidencias?
Qué hermosas jornadas, las de hoy y mañana. Está todo planificado por Dios para que sean dos días de emocionante fiesta. Hoy celebramos el aniversario de la Canonización de Santa Faustina Kowalska, que ocurrió el 30 de abril del año 2000. Y es hoy víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia, pedida por el mismo Jesús a Sor Faustina para que se celebre el Domingo posterior a la Pascua de Resurrección. Juan Pablo II fue el artífice principal de la proclamación de Faustina como Santa, y de la difusión de la Devoción a la Misericordia Divina, que Jesús entregara a nuestra querida Santa en la Polonia atribulada por los años previos a la gran guerra. Juan Pablo II murió justamente el sábado en las horas previas al Domingo de la Divina Misericordia del año 2005, por lo que hoy de algún modo recordamos su fallecimiento también.
Y mañana, Domingo de la Misericordia Divina, celebramos la gran fiesta de Beatificación de nuestro amado Juan Pablo. Santa Faustina y Juan Pablo II se unen de este modo, alrededor de la Devoción a la Misericordia Divina, en un gesto que indica a las claras la invitación que Dios nos hace a reconocer cuan Amoroso y Misericordioso es Su Corazón.
Y como si todo esto no fuera suficiente, el 1 de mayo también celebramos la Fiesta de San José Obrero, el glorioso trabajador que cuidara de nuestro Niño y Joven Jesús en la Nazaret de la Sagrada Familia. Todo se ha unido para hacer de este fin de semana una gran fiesta en el Cielo, y en la tierra.
Dijo nuestro Papa Benedicto XVI:
“Como sabéis, el 1 de mayo próximo tendré el gozo de proclamar beato al venerable Papa Juan Pablo II, mi amado predecesor. La fecha elegida es muy significativa: será el segundo domingo de Pascua, que él mismo dedicó a la Divina Misericordia, y en cuya vigilia terminó su vida terrena. Cuantos lo han conocido, cuantos lo han estimado y amado no podrán por menos que gozar con la Iglesia por este acontecimiento. ¡Estamos muy contentos!”, (Benedicto XVI, 16-01-11)
Nosotros nos consideramos unidos a Juan Pablo II, porque él es un poco el Papa de nuestra generación, obra continuada por Benedicto XVI, como queda claro al leer sus emocionadas palabras anunciando esta maravilla.
Hoy es día de Santa Faustina, y como es sábado es también el día de la Virgen, día de espera, de vigilia en las puertas del Domingo, día de Su Hijo. Y mañana, las puertas del Cielo se abrirán para derramar la Misericordia de Dios en el festejo de la Beatificación de nuestro amado Carlos, Karol, o como más lo reconocemos, Juan Pablo.
¡Como las multitudes lo aclamaban, Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!
Unidos a Santa Faustina, San José, nuestra amada Virgen, proclamemos a viva voz nuestro gozo de ser miembros de Su Iglesia, Iglesia que vivió la Gloria de tener un Pontífice como Juan Pablo, nada más ni nada menos que en nuestros tiempos.
Tomado de www.reinadelcielo.org
Y mañana, Domingo de la Misericordia Divina, celebramos la gran fiesta de Beatificación de nuestro amado Juan Pablo. Santa Faustina y Juan Pablo II se unen de este modo, alrededor de la Devoción a la Misericordia Divina, en un gesto que indica a las claras la invitación que Dios nos hace a reconocer cuan Amoroso y Misericordioso es Su Corazón.
Y como si todo esto no fuera suficiente, el 1 de mayo también celebramos la Fiesta de San José Obrero, el glorioso trabajador que cuidara de nuestro Niño y Joven Jesús en la Nazaret de la Sagrada Familia. Todo se ha unido para hacer de este fin de semana una gran fiesta en el Cielo, y en la tierra.
Dijo nuestro Papa Benedicto XVI:
“Como sabéis, el 1 de mayo próximo tendré el gozo de proclamar beato al venerable Papa Juan Pablo II, mi amado predecesor. La fecha elegida es muy significativa: será el segundo domingo de Pascua, que él mismo dedicó a la Divina Misericordia, y en cuya vigilia terminó su vida terrena. Cuantos lo han conocido, cuantos lo han estimado y amado no podrán por menos que gozar con la Iglesia por este acontecimiento. ¡Estamos muy contentos!”, (Benedicto XVI, 16-01-11)
Nosotros nos consideramos unidos a Juan Pablo II, porque él es un poco el Papa de nuestra generación, obra continuada por Benedicto XVI, como queda claro al leer sus emocionadas palabras anunciando esta maravilla.
Hoy es día de Santa Faustina, y como es sábado es también el día de la Virgen, día de espera, de vigilia en las puertas del Domingo, día de Su Hijo. Y mañana, las puertas del Cielo se abrirán para derramar la Misericordia de Dios en el festejo de la Beatificación de nuestro amado Carlos, Karol, o como más lo reconocemos, Juan Pablo.
¡Como las multitudes lo aclamaban, Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!
Unidos a Santa Faustina, San José, nuestra amada Virgen, proclamemos a viva voz nuestro gozo de ser miembros de Su Iglesia, Iglesia que vivió la Gloria de tener un Pontífice como Juan Pablo, nada más ni nada menos que en nuestros tiempos.
Tomado de www.reinadelcielo.org
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viernes, 29 de abril de 2011
Se cerro el periodo de Sesiones de Diputados y Senadores.
Se cerro el perio de sesiones del Congreso de la union, Pendientes quedaron,
La Reforma Politica
La Reforma Laboral
La ley de Seguridad
La designacion de consejeros del IFE
y varias mas
Felices se siguen al receso y el pais?, el pais bien gracias, al cabo, no hay prisa
se tiene que analizar responsablemente, seguro que si, y antes que hicieron?
lo de siempre, que indolencia, que soberbia.
La Reforma Politica
La Reforma Laboral
La ley de Seguridad
La designacion de consejeros del IFE
y varias mas
Felices se siguen al receso y el pais?, el pais bien gracias, al cabo, no hay prisa
se tiene que analizar responsablemente, seguro que si, y antes que hicieron?
lo de siempre, que indolencia, que soberbia.
lunes, 25 de abril de 2011
¿Dueños de nuestro destino?
El dia de hoy, Monterrey al norte de mexico llego a una temperatura, de 43 grados centigrados ala sombra; En plena primavera se hizo evidente como pueden estar las temperaturas este verano, ha habido dias mas calientes en verano.
Lo que me pregunto,es ¿que tanto podemos influir en las temperaturas en el entorno que nos rodea?, Viene a mi mente una visita a la ciudad de Mendoza en Argentina, me acuerdo que al llegar nos decian que tenia muchas similitudes con Monterrey, por encontrarse en una region semi desertica, aunque con afluentes naturales como el agua de deshielo de los andes.
Cual seria mi sorpresa de encontrarme con una ciudad ordenada, con una gran cultura por el arbol, plenamente forestada, por donde caminabas te encontrabas con la sombra de un arbol, un parque con cerca de 90 000 arboles y con un clima envidiable, cierto no lo es todo, pero el procurar que el medio ambiente nos sea favorable, tambien tenemos que poner de nuestra parte, no en todo podemos ser dueños de nuestro destino, pero si en la parte que nos corresponde.
Lo que me pregunto,es ¿que tanto podemos influir en las temperaturas en el entorno que nos rodea?, Viene a mi mente una visita a la ciudad de Mendoza en Argentina, me acuerdo que al llegar nos decian que tenia muchas similitudes con Monterrey, por encontrarse en una region semi desertica, aunque con afluentes naturales como el agua de deshielo de los andes.
Cual seria mi sorpresa de encontrarme con una ciudad ordenada, con una gran cultura por el arbol, plenamente forestada, por donde caminabas te encontrabas con la sombra de un arbol, un parque con cerca de 90 000 arboles y con un clima envidiable, cierto no lo es todo, pero el procurar que el medio ambiente nos sea favorable, tambien tenemos que poner de nuestra parte, no en todo podemos ser dueños de nuestro destino, pero si en la parte que nos corresponde.
domingo, 24 de abril de 2011
Termina Semana Santa 2011
Hoy Domingo, de Resurreccion, termina la semana Santa 2011, como algunos, fuera de Monterrey, la mayoria, se quedo sin duda en la ciudad, por distintos motivos, el principal, la situacion actual, guardar los dias santos, o trabajo, lamentablemente en segruridad no fue del todo pacifico, mas bien fue con iguales indices de violencia, que han venido aconteciendo. ¿Y nuestras autoridades?, bien, gracias, de vacaciones. La pregunta es ¿Se las merecen? o inclusive mereciendoselas, ¿es justo dejar las cosas asi ante la situacion actual?.
Por lo pronto esperemos que haya servido para crecimiento espiritual y familiar de los que si hayan podido, y querido, prepararse, para lo que viene y que iremos comentando.
Felices Pascuas de Resurreccion.
Por lo pronto esperemos que haya servido para crecimiento espiritual y familiar de los que si hayan podido, y querido, prepararse, para lo que viene y que iremos comentando.
Felices Pascuas de Resurreccion.
viernes, 30 de julio de 2010
Retomando el camino
Despues de algun tiempo retomaremos el camino en el blog, transferire los comenarios del otro blog
lunes, 8 de septiembre de 2008

Las distintas marchas que se llevaron acabo el fin de semana dejan sentir el clamor de la ciudadanía hacia el ambiente que se vive, con respecto al clima de violencia que se hay en el pais.
Esta no fue una protesta solo contra la inseguridad, fue tambien contra la impunidad, contra autoridades que no hacen nada, que tienen miedo o que estan coludidos, contra la impunidad que como cáncer invade las entrañas de nuesta sociedad.
La foto muestra parte de la protesta en Monterrey.
domingo, 24 de agosto de 2008
Pena de Muerte ¿y los errores que se cometen?
El sistema judicial mexicano adolece de fallas gravísimas y nuestro sistema investigador, el que integra las averiguaciones para proporcionar a los jueces los elementos de juicio para tomar decisiones y sancionar a los responsables de los delitos, aún más.
Quienes tenemos la oportunidad de observar las famosas series televisivas de Estados Unidos –CSI Miami, Law & Order, Bone y otras- y algunos programas de investigación realizados por Discovery Channel, nos damos cuenta que en México las técnicas de investigación están en pañales.
No son inventos de la televisión, no se trata de ciencia ficción. Es una realidad. Los laboratorios, el equipo y los investigadores están plenamente capacitados para, a partir de una huella, un cabello, el tinte de alguna prenda o pintura, descubrir a o los responsables del delito cometido.
Aún y con todo esto, en Estados Unidos se han topado con que asesinos o altamente sospechosos han resultado absueltos a partir de la ación de la escena del crimen.
Ejemplos hay muchos, pero quizá el más sonado sea el de O. J. Simpson.
En nuestro país, las cosas están peor. Nuestros policías investigadores lo primero que hacen es ar la escena del crimen.
Pasan sobre las huellas del delincuente, an el entorno y hasta se han dado casos de rapiña. Lejos estamos de tener la capacidad técnica y la preparación humana de seguir una investigación de buena forma.
En muchas ocasiones, se han presentado errores muy graves gracias a los cuales han sido procesados seres humanos que, al final de cuentas, resultan inocentes del delito que les atribuyen.
Hace poco, la policía en Nuevo León detuvo a un delincuente sospechoso de un robo. Al interrogarlo, no sabía de qué se trata y a la clásica “Lo sabemos todo, desembucha”, “ya te delataron”, el hombre empezó a declararse culpable de dos homicidios.
Desconocemos la “técnica” que utilizaron los “investigadores”, pero resultó al final cierto que el sospechoso resultó el asesino de una persona siete años antes y por el cuál estaba en la cárcel otro sujeto que siempre se declaró inocente y sólo tuvo la desgracia de haber visitado la casa horas antes.
¿Cómo le recompensó el sistema judicial esos 7 años a quien resultó inocente? Sólo le pidieron disculpas. En la cárcel, probablemente aprendió algunas malas mañas y si la mayoría de la gente le niega trabajo por sus “antecedentes” y se ve obligado a robar ¿le abonarán los siete años perdidos dentro del sistema penitenciario? Por supuesto, esto no es posible.
Este tema es interesante ante toda la polémica desatada en torno al asesinato del joven Martí. A todos nos indigna. Quienes somos padres y quienes no lo son, sufrimos en parte el dolor de los padres de ese joven.
No importa si se apellida Martí, González, Martínez o Pérez. Es tan indignante y repugnante lo que le pasó a ese joven, como al niño Fernandito que en Monterrey también murió en manos de secuestradores o lo de las mujeres en Juárez.
Toda esta descomposición está mal y deben tomarse medidas drásticas para reducir a bajos niveles –aunque lo ideal es desaparecerla- la inseguridad. Sí, debe destrabarse el embudo que existe entre los legisladores para aprobar el endurecimiento de las penas tal como lo propuso el Presidente Felipe Calderón.
Pero ¡cuidado! Proponer la pena de muerte sería un error mientras exista la mínima posibilidad de que se cometan errores durante las investigaciones.
Aplicar una inyección letal o cualquier otro método para quitar la vida a un asesino daría alivio, probablemente, a quienes le sobrevivan, incluso también a gran parte de la sociedad.
Pero qué va a pasar, dos, tres o siete años después que se descubra al verdadero asesino, como ocurrió hace poco en Monterrey. Entonces, los asesinos serían los jueces, los investigadores y nosotros mismos.
Esta es otra optica
Quienes tenemos la oportunidad de observar las famosas series televisivas de Estados Unidos –CSI Miami, Law & Order, Bone y otras- y algunos programas de investigación realizados por Discovery Channel, nos damos cuenta que en México las técnicas de investigación están en pañales.
No son inventos de la televisión, no se trata de ciencia ficción. Es una realidad. Los laboratorios, el equipo y los investigadores están plenamente capacitados para, a partir de una huella, un cabello, el tinte de alguna prenda o pintura, descubrir a o los responsables del delito cometido.
Aún y con todo esto, en Estados Unidos se han topado con que asesinos o altamente sospechosos han resultado absueltos a partir de la ación de la escena del crimen.
Ejemplos hay muchos, pero quizá el más sonado sea el de O. J. Simpson.
En nuestro país, las cosas están peor. Nuestros policías investigadores lo primero que hacen es ar la escena del crimen.
Pasan sobre las huellas del delincuente, an el entorno y hasta se han dado casos de rapiña. Lejos estamos de tener la capacidad técnica y la preparación humana de seguir una investigación de buena forma.
En muchas ocasiones, se han presentado errores muy graves gracias a los cuales han sido procesados seres humanos que, al final de cuentas, resultan inocentes del delito que les atribuyen.
Hace poco, la policía en Nuevo León detuvo a un delincuente sospechoso de un robo. Al interrogarlo, no sabía de qué se trata y a la clásica “Lo sabemos todo, desembucha”, “ya te delataron”, el hombre empezó a declararse culpable de dos homicidios.
Desconocemos la “técnica” que utilizaron los “investigadores”, pero resultó al final cierto que el sospechoso resultó el asesino de una persona siete años antes y por el cuál estaba en la cárcel otro sujeto que siempre se declaró inocente y sólo tuvo la desgracia de haber visitado la casa horas antes.
¿Cómo le recompensó el sistema judicial esos 7 años a quien resultó inocente? Sólo le pidieron disculpas. En la cárcel, probablemente aprendió algunas malas mañas y si la mayoría de la gente le niega trabajo por sus “antecedentes” y se ve obligado a robar ¿le abonarán los siete años perdidos dentro del sistema penitenciario? Por supuesto, esto no es posible.
Este tema es interesante ante toda la polémica desatada en torno al asesinato del joven Martí. A todos nos indigna. Quienes somos padres y quienes no lo son, sufrimos en parte el dolor de los padres de ese joven.
No importa si se apellida Martí, González, Martínez o Pérez. Es tan indignante y repugnante lo que le pasó a ese joven, como al niño Fernandito que en Monterrey también murió en manos de secuestradores o lo de las mujeres en Juárez.
Toda esta descomposición está mal y deben tomarse medidas drásticas para reducir a bajos niveles –aunque lo ideal es desaparecerla- la inseguridad. Sí, debe destrabarse el embudo que existe entre los legisladores para aprobar el endurecimiento de las penas tal como lo propuso el Presidente Felipe Calderón.
Pero ¡cuidado! Proponer la pena de muerte sería un error mientras exista la mínima posibilidad de que se cometan errores durante las investigaciones.
Aplicar una inyección letal o cualquier otro método para quitar la vida a un asesino daría alivio, probablemente, a quienes le sobrevivan, incluso también a gran parte de la sociedad.
Pero qué va a pasar, dos, tres o siete años después que se descubra al verdadero asesino, como ocurrió hace poco en Monterrey. Entonces, los asesinos serían los jueces, los investigadores y nosotros mismos.
Esta es otra optica
viernes, 25 de julio de 2008
Aumento en el consumo de drogas entre menores en Monterrey
Saúl entró con sus amigos a un bar del Barrio Antiguo, ocuparon una mesa bien ubicada para tener una visión completa del lugar y pidieron sus “drinks”. A los pocos minutos, se dirige hacia la barra, solicita información y acompaña a uno de los empleados hacia un privado.
Por cinco minutos, la ausencia de Saúl no les pareció extraña a sus compañeros de noche, como tampoco se les hizo extraño el comportamiento efusivo de su compañero cuando regresó a la mesa.
Cada noche, todos los días, en la inmensa mayoría de los antros o bares de los municipios conurbados, esta escena se repite. Despachos “privados” o en los baños donde cualquier cliente pude tener acceso a pastillas psicotrópicas, grapas u otro tipo de droga.
Para nadie es extraño. Todos conocen el sistema, aunque no hayan accedido a él. Saben que se venden, muchos las consumen, otros simplemente saben que existen pero no quieren complicarse la vida.
Lo extraño del caso es que el “desfile” de policías uniformados o ministeriales cada fin de semana en los antros es sólo para “ver que todo esté en orden”. Se reportan con los encargados de los establecimientos pero ninguno, absolutamente ninguno, se “entera” de que se venden drogas. Sólo los consumidores.
Pero ahí están.
Las estadísticas de este problema social son alarmantes. De acuerdo a la última Encuesta de Consumo de Alcohol, Tabaco y Drogas elaborada por la Organización de las Naciones Unidas –ONU-, en los últimos 5 años el consumo entre los jóvenes entre 12 y 18 años de edad se duplicó entre los hombres y se triplicó entre las mujeres.
La organización local Unidos en la Prevención de Adicciones reporta, según publicado por el periódico El Norte, que 2 de cada 10 estudiantes de secundaria consumen drogas.
El Consejo Estatal contra las Adicciones revela indicadores alarmantes. En el año 2000 se atendía –que no son todos los que se drogan- a un 0.5 por ciento de los jóvenes nuevoleoneses. La cifra creció a 0.5 en el 2001, 3 por ciento en el 2002 y 3.5 por ciento en el 2004.
El inicio del consumo de drogas se reporta, según los mismos afectados, entre grupos de 10 Y 14 años y de 15 a 19.
Hace 5 años, de acuerdo a informes del Consejo, el 27.7 por ciento de los jóvenes habían consumido drogas y habían iniciado en ello desde los 10 a 14 años de edad. En este año, se revela que la cifra se incrementó a 47 por ciento de jóvenes.
Una encuesta elaborada por el Departamento de Investigación de El Norte, amplía cifras reveladoras.
5 de cada 10 universitarios conoce a alguien que se droga.
Sólo 6 por ciento de ellos admite consumir drogas.
Esta lacra social cobra cada día más vidas. La responsabilidad recae en todos. Padres de Familia, cuya comunicación con los hijos debe mejorar; medios de comunicación, que deben revelar con crudeza las consecuencias del consumo de drogas; antros, bares y cantinas, cuyos propietarios deben establecer un código de ética para no permitir el ingreso de menores de edad y evitar que dentro se venda droga; autoridades que, sabiendo dónde se vende –como lo saben cientos de jóvenes- no lo impide.
Por cinco minutos, la ausencia de Saúl no les pareció extraña a sus compañeros de noche, como tampoco se les hizo extraño el comportamiento efusivo de su compañero cuando regresó a la mesa.
Cada noche, todos los días, en la inmensa mayoría de los antros o bares de los municipios conurbados, esta escena se repite. Despachos “privados” o en los baños donde cualquier cliente pude tener acceso a pastillas psicotrópicas, grapas u otro tipo de droga.
Para nadie es extraño. Todos conocen el sistema, aunque no hayan accedido a él. Saben que se venden, muchos las consumen, otros simplemente saben que existen pero no quieren complicarse la vida.
Lo extraño del caso es que el “desfile” de policías uniformados o ministeriales cada fin de semana en los antros es sólo para “ver que todo esté en orden”. Se reportan con los encargados de los establecimientos pero ninguno, absolutamente ninguno, se “entera” de que se venden drogas. Sólo los consumidores.
Pero ahí están.
Las estadísticas de este problema social son alarmantes. De acuerdo a la última Encuesta de Consumo de Alcohol, Tabaco y Drogas elaborada por la Organización de las Naciones Unidas –ONU-, en los últimos 5 años el consumo entre los jóvenes entre 12 y 18 años de edad se duplicó entre los hombres y se triplicó entre las mujeres.
La organización local Unidos en la Prevención de Adicciones reporta, según publicado por el periódico El Norte, que 2 de cada 10 estudiantes de secundaria consumen drogas.
El Consejo Estatal contra las Adicciones revela indicadores alarmantes. En el año 2000 se atendía –que no son todos los que se drogan- a un 0.5 por ciento de los jóvenes nuevoleoneses. La cifra creció a 0.5 en el 2001, 3 por ciento en el 2002 y 3.5 por ciento en el 2004.
El inicio del consumo de drogas se reporta, según los mismos afectados, entre grupos de 10 Y 14 años y de 15 a 19.
Hace 5 años, de acuerdo a informes del Consejo, el 27.7 por ciento de los jóvenes habían consumido drogas y habían iniciado en ello desde los 10 a 14 años de edad. En este año, se revela que la cifra se incrementó a 47 por ciento de jóvenes.
Una encuesta elaborada por el Departamento de Investigación de El Norte, amplía cifras reveladoras.
5 de cada 10 universitarios conoce a alguien que se droga.
Sólo 6 por ciento de ellos admite consumir drogas.
Esta lacra social cobra cada día más vidas. La responsabilidad recae en todos. Padres de Familia, cuya comunicación con los hijos debe mejorar; medios de comunicación, que deben revelar con crudeza las consecuencias del consumo de drogas; antros, bares y cantinas, cuyos propietarios deben establecer un código de ética para no permitir el ingreso de menores de edad y evitar que dentro se venda droga; autoridades que, sabiendo dónde se vende –como lo saben cientos de jóvenes- no lo impide.
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jueves, 24 de julio de 2008
lunes, 21 de julio de 2008
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